Belén Monumental

de la Ciudadela de Jaca

Nuestro tradicional Belén Monumental es una instalación formada por diferentes espacios, presididos por una representación del portal de Belén compuesta por esculturas originales de José Luis Mayo Lebrija. Las figuras, que tienen una altura de entre 170 y 180 cm, recrean la escena de la Natividad con la adoración de reyes y pastores.

La exposición continúa con el Belén Popular del Consorcio del Castillo de San Pedro, de 48 m2, y finaliza con el «rincón del escultor». En este espacio se explica el proceso de creación de las figuras a través de audiovisuales y diferentes objetos.

Desde 2020, esta instalación forma parte de la Ruta del Belén de Aragón, que agrupa 24 localidades y 28 belenes.

El belén monumental puede visitarse desde el 30 de noviembre hasta el 6 de enero en el Salón Panadería. El acceso es gratuito con la entrada al castillo, sin tener que realizar ningún pago adicional.

 

Belén monumental de la Ciudadela de Jaca

La historia del belén de la Ciudadela de Jaca

Nuestro belén es el resultado de años de trabajo, en los que se ha ido ampliando en superficie, construcciones y personajes de barro. Responde al deseo de que la Ciudadela tuviese una colección propia de figuras de belén, que se expusiera cada Navidad y marcase los tiempos dentro de las visitas turísticas en el interior de sus murallas.

La idea fue fraguándose desde 2005, con el desarrollo del Museo de Miniaturas Militares, a cargo de Diego Fernández, y la Asociación Doña Sancha. Finalmente, con la fundación del Consorcio del Castillo de San Pedro, el proyecto comienza a llevarse a cabo.

En 2008 se estableció contacto con el Taller de Arte Mayo, bajo la dirección de José Luis Mayo, uno de los artesanos belenistas más reconocidos de España. Se diseñó un proyecto a cinco años, que incluía la adquisición de figuras y construcciones, además del montaje de una escenografía efímera, que cada año se transforma y renueva. Gracias a la dirección artística del escultor y la logística de Jesús Mayo Sánchez, se desarrollan construcciones en diferentes escalas, formas y tamaños, y se puebla el belén con cientos de personajes.

De los 24 m2 de escenografía en su primer enclave en la capilla de San Pedro, en 2018, se ha ampliado su paisaje y superficie hasta los 48 m2 actuales. Empleando materiales naturales (corcho, musgo, arena, piedras y ramas), se han representado diferentes elementos del paisaje y la arquitectura, como laderas, montes, caminos y plazas.

De las cuatro casas y la cueva de Belén iniciales se ha llegado a una veintena de edificaciones, realizadas con corcho bornizo, poliestireno, madera, escayola y elementos vegetales. Este año, destaca uno de los guiños planteados en el proyecto inicial, con la fachada de la Ciudadela en la portada del castillo. La maqueta, situada en el punto más alto del belén, es obra de Diego Fernández.

La colección de figuras se ha ido incrementando paulatinamente con los años, incorporando escenas, grupos y personajes diversos. En la actualidad, cuenta con unas 300 figuras que permiten componer y distribuir las principales escenas de la Natividad: el Nacimiento, la Cabalgata de Reyes Magos, la Anunciación a los Pastores, Pidiendo Posada, la Visitación a Santa Isabel, el Empadronamiento y Herodes con sus soldados. Además, se representan escenas costumbristas con oficios, niños y pastores, que dan movimiento y vida al resto del belén.

José Luis Mayo Lebrija

Nacido en Toledo (1941), pasa su primera infancia rodeado de virutas de madera del taller de su abuelo. Años después se trasladan a Madrid para continuar con sus estudios primarios y con pequeños trabajos de aprendiz, mozo, lazarillo, que le permitían ahorrar unas «perrillas» para comprar sus primeras pinturas.

De jugar modelando, con el barro formado en los charcos, y sentir una curiosidad autodidacta de aprendizaje en el campo artístico, pasará a visitar y trabajar en talleres en los que desarrolla un conocimiento técnico más profundo en diversas materias. Primero con el escultor Marino Amaya, en el que toma contacto con el volumen y anatomía de las imágenes. Después, con 14 años, con José Oliva Nicolás en el que se adentra en el mundo belenístico de tradición murciana reproduciendo figuras que se venderían en la Plaza Mayor de Madrid.

En la Fundición Turmis (1966), experimenta con el arte del metal, en la realización de moldes, el repaso de ceras, y las terminaciones de las obras en bronce. Regresa al mundo onírico del estudio de artista de la mano de Antonio Martín Méndez, con una línea más modernista e investigadora en el manejo de nuevos materiales, y en el taller de los Hermanos Algora, en el que se adentra en la técnica de la porcelana, el modelado, la matricería y policromía.

En 1971 abre su propio estudio en Algete (Madrid), compatibilizando esta faceta con su trabajo en la fábrica de coches de Talbot. Unos años después deja esta empresa para dedicarse plenamente a su vocación creadora.

Su estética sencilla y realista, de estilo hebreo, sus connotaciones historicistas, el matiz místico y un cuidado modelado, rompen con las figuras que tradicionalmente se veían, por lo que no tarda en recibir encargos ya no sólo de tiendas, sino también de Asociaciones y coleccionistas que buscaban algo diferente.

En las Campañas de Navidad de 1983 y 1984, recibe el primer y segundo premio respectivamente, en el I y II Concurso de Figuras de Nacimiento organizados por el Excmo. Ayuntamiento de Madrid, Caja Madrid y la Asociación de Belenistas de Madrid, que le alientan para seguir en este camino.

A partir de este momento comienza con lo que ahora es su propio taller de arte, que tendrá un crecimiento constante. Por su creatividad y valor artístico, así como la técnica por él empleada, su producción es reclamada por diferentes provincias españolas, extendiéndose por países de todo el mundo: Francia, Portugal, Alemania, Japón, China, Estados Unidos, Canadá, Venezuela, Colombia, México, Brasil, Argentina… Además, forma parte de la Junta Directiva de la Asociación de Belenistas de Madrid, ocupando diversos cargos, como el de Vicepresidente Primero y Asesor Artístico.

Varias asociaciones y agrupaciones belenistas españolas le conceden premios y medallas de oro por su trabajo y labor, aunando ese reconocimiento más tarde con el trofeo de la Federación Española de Belenistas en 1984.

En esta época recibe el encargo de la Comisión de Fiestas de Bancaja, la realización de unas mil figuras de nacimiento para disponerlas en una superficie de 300 m2 cuya escenografía dirigirá José Luis Catalá Paredes, formando en su mayoría escenas que abarcasen desde la Anunciación a María a la Huida a Egipto. Belén monumental que se inaugura en 1996 en Valencia, con gran éxito de visitantes por su carácter espectacular por el uso de efectos especiales del momento, e itinerante que permite ser contemplado en diversas ciudades, pero sobre todo porque se convierte en un hito en el mundo belenístico.

En 1997, la Asociación Belenista de Elche le propone un nuevo reto: un belén ilicitano, en el que aparezcan reflejados personajes ataviados con ropas de principios de siglo, y costumbres de la localidad, ejerciendo las diferentes labores características como la recogida de palmas y su trenzado para el Domingo de Ramos. Sin una delimitación cronológica para su ejecución, el conjunto desde que se planteó, se ha ido incrementando formándolo unas 50 figuras a palillo, y que ha aumentado en los últimos años. Blusones, mantones, gorras, pantalones, dotan a los personajes de un carácter particular que los diferencian del estilo hebreo característico de José Luis Mayo. No pierden el realismo, sino que aumenta y se acerca al espectador, por su aspecto costumbrista en el desarrollo de las funciones que desempeñan, y que la asociación de Elche ha querido cuidar y mantener.

Este estilo tradicional y costumbrista, de personajes ataviados con los trajes regionales, lo encontramos en otros conjuntos a palillo como el realizado para Guipúzcoa (en el 50º Aniversario de la asociación), para la Fundación Germán Sánchez Ruipérez con personajes salmantinos, y para diversos belenes madrileños de colecciones privadas.

Colaboró con Patrimonio Nacional para la realización de El Belén del Príncipe (en 1998, 2000 y 2004) y se le encargó la escenografía y las edificaciones para el Belén de los Duques de Cardona que se exhibió en el Ayuntamiento de Madrid en 2014.

Durante varias décadas, desarrolló un concepto artístico más amplio en cuanto a la ejecución de espacios y escenografías en el montaje de belenes como tal. A partir del 2000 esta labor es continuada en el edificio de Telefónica (Madrid), en Valladolid para la Junta de Castilla y León, para Caja Segovia en el Torreón de Lozoya (exposición monográfica de su obra), para Caja Duero en Salamanca, en los Congresos Belenistas de Zamora (2006 y 2018) y Valencia (2012), en el Museo de Arte Sacro de Sigüenza (2013), en las exposiciones de Belenes del Mundo de la Colección Basanta-Martín que reserva una de sus salas para la obra de José Luis (Castelo Novo Portugal 2015, Madrid 2017,Cádiz 2018, Cáceres 2019), y en numerosas salas de instituciones públicas y privadas hasta la actualidad.

Hay que destacar en su obra, no solo la realización de figuras navideñas, sino además el modelado de otras escenas de la Vida de Cristo, de la Virgen o de santos, otras de carácter profano, y la recreación de espacios y arquitecturas para sus figuras. Entre estas imágenes se encuentran el Ecce Homo (2002) en madera y de tamaño natural que custodia la Iglesia de San Andrés de Madrid, iglesia de la que recibió a su vez el encargo del monumento a la Inmaculada Virgen María (2005) en del aniversario del dogma de la Concepción de la Virgen. La realización de dos imágenes de San Alonso de Orozco (2002) para el convento de Santa Isabel de Madrid con motivo de su canonización, realizadas una en talla de madera y otra en bronce, y el encargo de la misma congregación de varias figuras exclusivas de belén. El monumento en bronce del Padre Alfredo Zurita que se realizó por cuestación popular en Alcorcón (2013) Imágenes de un Cristo Crucificado y una Santa Beatriz de Silva (2015) para la Parroquia que está bajo la advocación de la misma en Leganés. La escultura del Beato Ceferino (2017) que se contempla en la Iglesia del Carmen en Madrid.
A los conjuntos monumentales, habría que añadir el proyecto que se comenzase a realizar en el año 2003 y terminado en el 2006 para el Belén de la Villa de Madrid, compuesto por algo más de doscientas cincuenta figuras a palillo, edificaciones y vegetación, que forman parte año tras año del programa navideño, y es mostrado en un escenario creado exprofeso para acoger el Belén.

En ese recorrido navideño se encuentra también la Basílica Pontificia de San Miguel que presenta desde el 2006 un belén tradicional en corcho y musgo, con varias construcciones y figuras a palillo, y con entramado en puzle por su carácter modular y desmontable.

Su labor como artesano belenista es reconocida internacionalmente en el Congreso Internacional Belenista de 2008 en Augsburgo, al concederle la medalla de la Universalis Foederatio Praesepistica (UN- FOE- PRAE).

En 2009 se define un nuevo proyecto, la creación de un Museo dedicado al Belén en Mollina (Málaga, inaugurado en 2017) que la Fundación Díaz Caballero quiere legar a esta ciudad. Para él se hacen numerosas figuras pintadas especialmente para ellos y, sobre todo, se realizan varios conjuntos: Un Monte Sacro con más de 250 figuras a palillo y serie especial que recoge toda la Historia de la salvación (desde la Creación a la Resurrección de Cristo) y escenografía de espacios y construcciones que se acoge en una de las salas, una Oración en el Huerto, y Descendimiento.

Dentro del amplio desarrollo del mecenazgo artístico de la Iglesia a lo largo de la Historia, participa con su obra en nuevos proyectos, como el iniciado en la Parroquia de Ntra. Sra de la Asunción de Miraflores de la Sierra, con la realización de dos altorrelieves en madera para la sillería del presbiterio, con las escenas de La Última Cena y Pentecostés (2021-2022), y un Cristo yacente (2023) en tamaño natural.

Entre sus últimos trabajos, que aún están emergiendo del torno del escultor, se encuentran encargos de coleccionistas particulares (que van configurando sus museos privados), conjuntos belenísticos como el que se realiza para la Asociación de La Morana (Zamora), o el que supone un reconocimiento más intimista a su obra, más personal, el Belén para la Catedral de Toledo que emociona y motiva al formar parte de un conjunto artístico tan grandioso que se ha ido creando a lo largo de los siglos. La ciudad que le vio nacer le vuelve a recibir como reconocimiento a toda una trayectoria artística.