El Museo de Miniaturas Militares de la Ciudadela de Jaca está formado por diferentes salas y espacios que albergan un verdadero tesoro, repartido a través de diversos dioramas tematizados ordenados cronológicamente desde el antiguo Egipto hasta la actualidad. Alberga también el diorama dedicado a la batalla de Waterloo, formado por más de 8.000 figuras, y los espacios de colecciones, donde tenemos la colección de corcho y papel realizada por D. Martín Nicolás, con 3.554 figuras, así como la colección de miniaturas de las piezas ganadoras de los premios Ejército.

El resultado es que las colecciones del Museo se componen de más de 50.000 piezas de pequeño tamaño. Además, su antigüedad hace que requieran unos cuidados especiales. Por ello, cada año se revisan para poder limpiarlas y reparar los posibles desperfectos o deterioros. Esta minuciosa y delicada labor es realizada por el ex director del Museo, Diego Fernández, cuya pasión como maquetista y miniaturista le han llevado a cuidar de la colección como si fuese su propio hijo.

El primer paso es acceder a las vitrinas para retirar el polvo y cualquier pequeño objeto que se haya depositado en el interior. Para ello se utilizan varios métodos, entre los que se encuentra el soplado mediante compresor y aerógrafo o la utilización de aspirador y pinceles. Este paso es especialmente importante ya que, de lo contrario, la suciedad podría provocar la proliferación de microorganismos que deteriorasen las figuras.

A continuación, se desmontan todas las piezas para limpiarlas por dentro y arreglar los posibles daños. Como se ha comentado anteriormente, algunas de las figuras están elaboradas con corcho y papel, unos materiales muy delicados, por lo que se procede a observar si alguna se ha torcido. Si es así, se enderezan con palillos, alfileres y pequeñas barras de alambre. Además, aquellas que se han despegado se vuelven a pegar cuidadosamente con pegamento y con la ayuda de unas pinzas. Aquellas miniaturas que hayan perdido la pintura se vuelven a pintar con pintura al agua, procurando una gran precisión y delicadeza.

También se limpian todos los cristales y se aprovecha para añadir nuevas piezas. Este año se han colocado figuras en el diorama de la batalla de Waterloo y hay un nuevo personaje de dibujos animados que aparecerá próximamente para hacer las delicias de los más pequeños. Así mismo, hemos aprovechado la ocasión para cambiar de ubicación a Wally (única figurita del museo que no está pegada) para que aquellos que ya lo descubrieron puedan volver a buscarlo.

Por último, el acceder a los dioramas sin los cristales nos permite realizar fotos y videos desde perspectivas y enfoques singulares y no conocidos que os presentaremos en un futuro.

De esta manera, se logra conservar en buen estado esta maravillosa exposición para que todos la podamos disfrutar durante muchos años más.

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