Polvorines


Los polvorines formaban una parte importante de las instalaciones que debían contener todo lo necesario para resistir un largo asedio de fuerzas enemigas: agua, alimentos, armas, municiones y pólvora.

En este caso están construidos al abrigo de los disparos del enemigo en la pared norte del castillo entre la muralla principal y los cuarteles en una plaza de particular encanto.

Su interior está revestido con un tipo de piedra especialmente poroso que absorbe la humedad y mantiene una temperatura estable para la correcta conservación de la pólvora. Una cámara de ventilación trasera facilita esta función y eventualmente previene la destrucción del muro exterior en caso de explosión accidental.

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